Qué sucederá con tu cuerpo si dejas de consumir azúcar durante 3 días


Casi todos en alguna ocasión hemos pensado en bajar de peso: algunos sueñan con adelgazar para alguna fiesta o evento importante, mientras que para otros, luchar contra el sobrepeso es una guerra interminable que dura años. Sin embargo, el doctor sueco Andreas Eenfeldt te invita a dejar de confiar en los mitos alimenticios y escuchar tu propio organismo  
Es bien sabido que recibimos energía de dos fuentes:
  • De carbohidratos, uno de los cuales es el azúcar.
  • De grasas.
Durante muchos años nos han intentando convencer de que las grasas son malas, mientras que los productos sin grasa y el apio son la única manera de adelgazar. Sin embargo, al decirle adiós al azúcar, vale la pena considerar muy seriamente las grasas. Sucederá algo interesante:
  • Al dejar de tener miedo a las grasas (en cantidades sensatas) y al dejar de consumir azúcar, serás esbelto por el resto de tu vida, y, como bono adicional, vendrán la salud, la energía, una piel hermosa y un cabello espectacular.
  • Limitando considerablemente el consumo de azúcar, te olvidarás de la pesadilla de las tablas con el contenido calórico de los alimentos. Las personas que siguen este método para adelgazar, están especialmente contentas con su cintura, de ahí desaparecen los kilitos de más en primer lugar.
Incluso limitando considerablemente la cantidad de azúcar durante 3 días, notarás que te llenas más rápido y con una menor cantidad de comida te sientes satisfecho. Muchas personas incluso resaltan que no pueden comer una cena completa: no tienen ganas de pensar en comida hasta el desayuno.

Menú aproximado para 3 días

  • Huevo con jamón o tocino.
  • Huevos cocidos con una pequeña cantidad de mayonesa.
  • Café con nata (al menos 22% de grasa) y queso.
  • Queso cottage o requesón (al menos 5% de grasa) con crema y frutas.
  • Hotcakes de harina almendrada.
  • Rollos (un poco de queso crema envuelto en un pedazo de carne ahumada).
  • Ensalada de verduras verdes con aceitunas.
  • Platillos de carne: albóndigas, tortitas de carne, filetes, etc.
  • Caldos (excluyendo los alimentos ricos en carbohidratos como patatas o frijoles).
  • Ensaladas (de cualquier tipo de verdura con aceite vegetal).
  • Puré de coliflor.
  • Platillos de pescado (excluyendo el empanizado con harina).
  • Verduras horneadas (brócoli, coliflor, espinacas, pimientos).
  • Salsa espesa con huevos y camarones.
  • Yogur de al menos 1% de grasa.
  • Tostada con aguacate y pescado rojo.
  • Cualquier opción para desayuno.
Recuerda que puedes consumir uno de esos platillos, y debes comer lo que quieras y solo cuando tengas hambre. No temas hacer experimentos e intentar cocinar los platillos acostumbrados de nueva manera.
Siguiendo este sistema durante algún tiempo, con sorpresa descubrirás que bajaste algunas tallas, ya no sientes hambre, ni problemas intestinales o de presión, tienes más energía y estás lleno de fuerza.
Y, sobre todo, te volviste dueño de tu cuerpo y de tu vida.
Ahora los pasteles no se te antojarán tanto. 
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